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Cinco puertas hacia Miles Davis

En el centenario de su nacimiento, seleccionamos cinco álbumes para explorar aún más su obra.

Isaac Páez
Isaac Páez
3 min
Cinco puertas hacia Miles Davis

Existe una anécdota controvertida que define la existencia entera de Miles Davis. Sucedió durante una reunión en la Casa Blanca en 1987. Una asistente, confundida por la presencia de un hombre enigmático y de voz rasposa, le preguntó qué era lo que había hecho para estar de invitado allí. Miles, sin siquiera reaccionar, la miró y le dijo: “Yo he cambiado la música cuatro o cinco veces. ¿Usted qué ha hecho de importancia sino estar al lado de un político?”.

No era arrogancia como muchos creen, sino una simple y llana descripción de su hoja de vida. Hoy, al conmemorarse el centenario de su nacimiento, la figura de Miles Davis ya no pertenece únicamente a la historia del jazz, sino a la historia de la vanguardia artística del siglo XX.

Él fue alguna vez un joven impaciente que soplaba su trompeta a la sombra vertiginosa de Charlie Parker en los clubes de la calle 52; el estratega que detuvo el ritmo abrasador para parir el cool jazz; el visionario que abandonó las estructuras de acordes para liberar la improvisación modal; y el iconoclasta que vincularía su trompeta a un pedal de efectos para sumergirse en la psicodelia eléctrica y el groove. Se ganó el odio de muchos puristas, pero también se ganó la devoción de una nueva generación de intelectuales. Con su destacado sonido de trompeta, muchas veces áspero, mutante, melancólico y siempre cortante, creó el hilo conductor de una de las evoluciones más fascinantes y únicas de la música contemporánea.

Para entender a Miles se requiere renunciar a la idea de un artista estático. Su atención exige un oído comprometido si se opta por escuchar los cincuenta discos publicados en vida, así que para celebrar su nacimiento y su paso por esta tierra nos adentraremos en cinco estaciones, donde el escucha aventurero pueda realizar un viaje cronológico que va desde sus primeras luces como líder absoluto hasta sus últimas y enigmáticas abstracciones electrónicas.

1.- El escenario central del Jazz Orquestal: Miles Ahead (1957)

El inicio de este recorrido lo abrimos con una de las colaboraciones insignia de su carrera; la segunda reunión con el arreglista Gil Evans después de Birth of the Cool. Miles dio un salto al situarse como el único solista frente a una big band de diecinueve músicos, dejando de lado su instrumento habitual para adoptar el fliscorno con el que consiguió sonidos sedosos y cálidos. Evans por su parte, unió las pistas mediante sutiles transiciones musicales sin interrupciones, un concepto aún casi inédito para la época. Su publicación le dio un nuevo lenguaje al jazz, donde este ahora podía adquirir la sofisticación y la escala de una sinfonía clásica.

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2.- La visión del espacio modal: Milestones (1958)

Aquí se encuentra reunida buena parte del laboratorio sonoro que transformó el jazz moderno. Figuran nombres como John Coltrane, Red Garland, Paul Chambers, Philly Joe Jones y la nueva incorporación para ser un sexteto fue Cannonball Adderley. En Milestones se desafió la tiranía armónica de la época, y aquellos cambios se hicieron notar entre los solistas, que ahora poseían una libertad melódica sin precedentes. Este es el preámbulo directo e indispensable para entender el coloso revolucionario que se aproximaría un año después; Kind of Blue.

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3.- Clarividencia y Telepatía: E.S.P (1965)

Entre las épocas de transición que experimentó en su vida, una de ellas llegó en la mitad de la década de los sesenta. Rodeado de una nueva generación de músicos, ensambló lo que sería su segundo gran quinteto, debutando con una alineación histórica junto a Wayne Shorter, Herbie Hancock, Ron Carter y un jovial Tony Williams. Por añadidura, el título del disco (Percepción Extrasensorial) es una referencia al sexto sentido de comprensión que despertó en ellos mientras estiraban las estructuras del tempo y la tonalidad clásica, hecho que derivó en una apertura hacia la vanguardia acústica.

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4.- El cruce de lo radical: On the Corner (1972)

Con las obras académicas de In a Silent Way y Bitches Brew publicadas, Miles decidió volver a explorar los límites del jazz. En On the Corner fue influenciado por el funk callejero de James Brown y la musique concrète de Karlheinz Stockhausen. Él mismo consolidó una densa orquesta psicodélica centrada puramente en el ritmo, con loops polirrítmicos y saturación electrónica. Aunque la crítica conservadora de la época repudió su publicación, el tiempo lo colocó en su lugar: es una manifestación fundamental para el desarrollo del hip-hop, el drum & bass y la música club contemporánea.

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5.- Las profecías: Get Up With It (1974)

Album doble que reúne intensas sesiones de estudio grabadas entre los periodos de 1970-1974. Representa el último gran bastión antes de su retiro temporal de los escenarios. En cuanto a su sonido, Get Up With It es denso, laberíntico y premonitorio, con pasajes extrasensoriales que pueden elevar el alma humana al nirvana. La pieza central "He Loved Him Madly", dedicada al fallecimiento de Duke Ellington ese mismo año, fue escuchada por Brian Eno quien admiró profundamente su uso del vacío y suaves colchones de órganos eléctricos, convirtiéndola en una de sus influencias primordiales para la creación del ambient.

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Miles Davis Jazz
Isaac Páez
Escrito por

Isaac Páez

Soy músico e ilustrador, pero sobre todo escritor empedernido. Me desempeño como periodista musical y colaborador en proyectos independientes, labor que comparto desde hace más de seis años, mientras doy vida a otras páginas bajo distintos seudónimos.

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