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El idioma del Mercurio desde Nashville: Blonde on Blonde

La transformación poética de Zimmermann.

Isaac Páez
Isaac Páez
4 min
El idioma del Mercurio desde Nashville: Blonde on Blonde

Muchos pronunciamientos sonoros se llevaron a cabo en el celebre año de 1966. Algunos de ellos fueron proyectados por ciertos de sus contemporáneos, que también, coincidían en tener el ápice más alto de creatividad musical.

Para Bob Dylan, su camino a recorrer fue visto con algunos ojos de desprecio por dejar el folk ortodoxo con Bringing It All Back Home (1965), y de aseverar aquella determinación artística con Highway 61 Revisited (1965). El siguiente material, que aún contenia elementos eléctricos pero ahora con finas variaciones, culminó en una emblemática trilogía que favoreció a la música popular: Blonde on Blonde.

Fue grabado entre Nueva York y Nashville, iniciado con primerizas sesiones en pos de consagrar una mejor identidad sonora. Su abandono en dichos estudios se debió por el hecho de no sentirlas adecuadas con la agrupación que lo había acompañado durante la concepción de Highway 61 Revisited. No sería hasta su posterior traslado sureño, cuando el disco encontraría la fórmula definitiva gracias a su emisario Al Kooper y los músicos de estudio de aquel entorno geográfico.

La relación entre literatura y composición tiene mucho que ver dentro de la transformación artística que Dylan atravesó en apenas un año. En su evolución, se encontraba una tinta que apuntaba más a letras y lenguajes mucho más ambiguos, simbólicos y deliberadamente abiertos a la interpretación del propio individuo. Este cambio se reflejo en un distanciamiento al folk tradicional que privilegiaba la naturalidad narrativa y la glosa política. Si bien, todavía su alimento intelectual seguía siendo el blues y la canción folclórica de herencia guthriana, fue hasta este opus cuando la influencia de poetas como Arthur Rimbaud, T. S. Eliot o Allen Ginsberg se canalizarón complentamente en una forma distinta de entender y crear la escritura.

Aquello puede ser explorado en el desarrollo de escenarios fragmentarios que anegan sus canciones, con apariciones y desapariciones de personajes sin dar una explicación definitiva. Elementos que, además, se reúnen con múltiples citas y homenajes a diversas obras. Dicta unas palabras que se encuentran en “Visions of Johanna”:

“In the empty lot where the ladies play blindman's bluff with the key chain
And the all-night girls they whisper of escapades out on the "D" train
We can hear the night watchman click his flashlight
Ask himself if it's him or them that's insane
Louise, she's all right, she's just near
She's delicate and seems like the mirror
But she just makes it all too concise and too clear
That Johanna's not here
The ghost of 'lectricity howls in the bones of her face
Where these visions of Johanna have now taken my place”.

Como se puede observar, la letra no pretende ofrecer una historia lineal, en cambio, representa un flujo discontinuo de conciencia aproximándose más a la poesía simbolista que a estructuras convencionales. Dentro de sus parecidos, ocurre con frecuencia en "Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again", con sucesión arbitraria de sujetos y situaciones construyendo entradas frente al ritmo de sus imágenes.

A pesar de todo lo anteriormente mencionado, sería un error reducirlo únicamente a su complejidad literaria. Blonde on Blonde es también, una original síntesis de blues eléctrico, de country terroso y de folk con rock & roll de cualidades improvisatorias enmarcadas en un álbum doble —el primero de su tipo. Además, la decisión de grabar con músicos de sesión en Nashville otorgó un sonido de cielos grises y pavimentos afectados por transeúntes en constante cambio y movimiento. Su mejor exponente puede ser escuchado en “Rainy Day Women #12 & 35” que invita, con su naturaleza ambigua y escurridiza, al oyente a participar activamente en la construcción del sentido. Al igual, con las deleitables cumbres de “I Want You” y “Sad-Eyed Lady of the Lowlands”, en especial esta última, con su extensa duración que desafiaba lo comercial del momento y anticipaba la libertad formal que el rock asumiría durante los años siguientes.

Las posibilidades alcanzadas con este opus ampliaron la expresión de la canción popular, asimismo, en generar una riqueza interpretativa por intentar definir personajes y metáforas. Hecho que, hoy en día, se sigan generando nuevas lecturas que permiten analizar su experimentación lingüística y su creación poética.

Bob Dylan Rock Folk
Isaac Páez
Escrito por

Isaac Páez

Soy músico e ilustrador, pero sobre todo escritor empedernido. Me desempeño como periodista musical y colaborador en proyectos independientes, labor que comparto desde hace más de seis años, mientras doy vida a otras páginas bajo distintos seudónimos.

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