Meus Caros Amigos
Chico Buarque
Cuando la falsa autoría de “Acorda Amor” quedara descubierta al año después de la publicación de Sinal Fechado (1974), Chico Buarque perdería la posibilidad de recurrir nuevamente a Julinho da Adelaide, que era el seudónimo con el que había conseguido burlar la censura del régimen brasileño.
Evidentemente, el estado había recibido otra de las humillaciones del ya elusivo cantautor, y en irritada contestación, se emprendió en exigir documentos de identificación a los compositores para impedir que se repitieran casos semejantes, así que Chico Buarque no tuvo más remedio que regresar a su propio nombre. Afortunadamente, de aquel acto rebelde nació un profundo respeto a su figura, respaldado principalmente por sus compañeros intelectuales y por las críticas que comenzaban a hacerse visibles contra el régimen brasileño. Aquellas circunstancias, añadidas a los murmullos desconocidos que señalaban el desvelo de los militares ante unas estructuras literarias cada vez más complejas y ambiguas, propiciaron que las composiciones de Buarque regresaran por fin a las estanterías para su venta.
En el regreso triunfal, titulado Meus Caros Amigos (1976), se ven expresadas algunas nuevas formas de escribir. Muchas de ellas responden a las experiencias diarias de su vida, ocultas bajo apariencias mansas que enmascaran una lectura mucho más profunda si se puede unir los cabos para su comprensión. Es más, existe otro detalle que lo vuelve notable, pues mientras recuperaba su lugar como compositor, Chico cruzaba uno de los periodos más creativos de su carrera. El teatro y el cine brasileños reclamaban con gran fervor su música, hasta el punto de que buena parte de esta colección nació originalmente destinada para esas presentaciones de arte.
Algunas de ellas, y una de las más destacadas entre todo su conjunto, es la aclamada “O Que Será”. Composición que fue arreglada junto al académico Francis Hime para ser una pieza divida en tres partes distintas con letras diferentes, la primera —Abertura— fue destinada para ser el tema principal de la película Dona Flor e Seus Dois Maridos (1976). De ella se desprenden las otras dos, siguiendo su secuencia en el disco Geraes (1976) de Milton Nascimiento con la variante de À Flor da Pele y en Meus Caros Amigos finalizando con À Flor da Terra. En esta última, tanto Buarque como Nascimiento narran mediante anfibologías los tintes sociales, colectivos y políticos, de lo que se vive día a día con el pueblo, aunque realmente se puede formar una interpretación única entre cada oyente. Claramente, sus múltiples cualidades la hacen uno de los clásicos reconocidos e importantes de Latinoamérica, llegando a ser versionado en las demás lenguas de origen románico.

A esa pieza le sigue “Mulheres de Atenas”, composición de marcado carácter metafórico que fue coescrita junto al dramaturgo Augusto Boal para la obra teatral Lisa, A Mulher Libertadora. En su contenido lirico se presenta una crítica a la sumisión femenina utilizando como recurso la nación griega, que también en sus múltiples interpretaciones, se puede llegar a entender como una respuesta a la represión dictatorial. A su costado se encuentra una de pasos más lentos, titulada “Olhos Nos Olhos”, donde se muestra la superación de una dependencia amorosa con unas letras de gran fatiga emocional. La música, por su parte, vuelve a tener la oportunidad de contar con los arreglos y la dirección de Francis Hime, que junto con la voz taciturna de Buarque logra ser una de las más sensibles del repertorio.
Regresando a las que tuvieron un origen teatral hallamos a “Você Vai Me Seguir”, coescrita con el cineasta y poeta Ruy Guerra para la obra Calabar: O Elogio da Traição. Esta en concreto respira alta dramatización, tanto en su letra que narra seducciones y obsesiones, como en los numerosos sonidos ensortijados que dan las cuerdas y vientos en una base similar a la de un bolero. Seguidamente aparece “Vai Trabalhar Vagabundo”, compuesta para la película homónima de Hugo Carvana. Su corta duración ofrece un instante de ligereza al ser un samba de naturaleza despreocupada que distancia la seria teatralidad que se ha recorrido hasta este momento. No obstante, es engañosamente vivaz, porque describe bajo ritmos acompasados una crítica social al relatar la posible desaparición de la malandragem brasileña y la fuerza obrera que ha sido afectada por el represor estado.
La que merece más atención llega a ser la samba vanguardista “Corrente”, porque además de sus brillantes y distintivos arreglos, esta muestra un dominio excepcional de las palabras y secuencias para construir múltiples interpretaciones distintas a partir de las 16 estrofas de dos versos que la componen. Puede decirse que Buarque habla de la situación difícil que vive su país como si hablara de samba. Sin embargo, resulta difícil desentrañar el mensaje, pues los versos pueden organizarse en cualquier orden que el escucha desee. Y como se escucha en su final (rescatando su mismo título simulando ser una corriente), las palabras avanzan, retroceden y vuelven sobre si mismas.
La única trabajada junto a Paulo Pontes puede escucharse en “Basta Um Dia”, donde entre telones y partículas de polvo desprendidas de ellas se retrata la tragedia clásica que hay en la obra de Gota d’Água. Su ambientación la hace digna de ser calificada con gran alento, pasión y drama, y no es menos, pues su melodía proviene del censurado Calabar. Las restantes, tanto “A Noiva Da Cidade”, “Passaredo” y “Meu Caro Amigo” son las ultimas que se coescribieron con Francis Hime. La primera logra sentirse sensible, porque se crean escenarios nítidos y envolventes gracias a una producción que miró hacia una instrumentación del viejo estilo de un samba-canção. La segunda es otra oculta en apariencia, ya que la vibrante y floreciente instrumental desvía la mirada hacia temáticas ecológicas. Pero en su oculta poesía se habla de temas humanistas. La tercera de ellas, y la que propicio el título al disco, provino de crear una carta musical con dedicatoria al cercano amigo de Chico Buarque, Augusto Boal, quien se encontraba exiliado en Portugal. En cuanto a su lado musical, es ampliamente gustosa para el oído por los sonidos de gran variedad, y a medida que la pieza se desarrolla, expone la riqueza sonora con la que fue creado Meus Caros Amigos.
La diversidad que hay alrededor de toda esta colección de canciones encuentra grandes momentos de verdadera genialidad musical. Cada una posee afectos, despedidas, memorias, humor y pequeñas escenas que se resisten al miedo. Encuentro admirable a Meus Caros Amigos por el hecho de ser una tarea difícil, porque separadas de su imagen cinematográfica o teatral, estas pudieron superar con fuerza el contexto que les dio origen. Asimismo, debe reconocérsele por su otra gran cualidad: el álbum demuestra que la censura puede modificar el lenguaje de un artista, pero difícilmente conseguirá extinguirlo, porque allí donde el estado ultraderechista esperaba encontrar silencio, Chico Buarque les respondió con una escritura mucho más simbólica, más sutil, y precisamente por ello, mucho más trascendental.

Isaac Páez
Escritor por vocación, músico e ilustrador por inquietud. Me desempeño como periodista musical y colaborador en proyectos independientes, al tiempo que cultivo otras vertientes de mi escritura bajo distintos seudónimos.
Recibe nuevas notas en tu correo
Únete a nuestra lista para recibir curaduría musical directamente en tu bandeja de entrada.