More Swingning Sounds
Shelly Manne & His Men
El catálogo de Contemporary Records contiene grandes artistas que van desde Art Pepper hasta Chet Baker, pero dentro de aquellos personajes, normalmente se tiende a olvidar otro clave; Shelly Manne. Director de orquesta y prolífico baterista.
Dentro de su amplio catálogo, considero que More Swinging Sounds es un documento que vale la pena visitar. Permite escuchar las virtudes de sus percusiones, pero también su técnica, donde muchas veces camina de forma constante sobre una delgada línea entre la sofisticación y la osadía. Si bien el sello al que pertenecía administraba a muchos artistas orientados al West Coast, Manne es también conocido por haberse rebelado contra la idea de estar asociado con aquel entorno.
Aquí lo acompañan músicos solventes y de gran categoría, como el contrabajista Leroy Vinnegar, el pianista Russ Freeman, el trompetista Stu Williamson y el saxofonista Charlie Mariano. Manne expone su estilo sin buscar riesgos, que puede ser escuchado principalmente en “Moose the Mooche” de Charlie Parker, donde el quinteto limó las aristas rusticas y la tensión original para adaptarlo a una estética pulcra. Temas como la balada “The Wind” ofrece atmósferas pesadas y melancólicas, con el saxofón de Mariano y la trompeta de Williamson expresando buena timidez genuina. En “Pint of Blues” el grupo se permite la exploración, igualmente, siendo terrenal y profundo gracias al contrabajo de Vinnegar que sostiene el armazón con regularidad y confianza. En la casi breve “Tommyhawk” se aporta el ímpetu que el disco extraña en otros pasajes. Hay velocidad a cargo del contrapunto típicamente californiano: preciso y aterrizado, el cual funciona bien como una demostración de agilidad técnica. La última pieza, y la de corte más extenso, llega con “Quartet (A Suite in Four Parts)”, que pretende fusionar las estructuras de la música académica con la improvisación del jazz. Podría decir que la ambición intelectual supera su valor estrictamente musical, pero este experimento termina siendo convincente gracias a la calidad de los músicos incolucrados.
En toda su escucha se expone algunas de las limitaciones de un estilo que busca el control formal, y que muy a menudo sacrifica buena parte de la visceralidad. Sin embargo, es un trabajo hecho por artesanos notables que priorizaron el orden frente a situaciones imprevistas.
Isaac Páez
Soy músico e ilustrador, pero sobre todo escritor empedernido. Me desempeño como periodista musical y colaborador en proyectos independientes, labor que comparto desde hace más de seis años, mientras doy vida a otras páginas bajo distintos seudónimos.
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