Rosa
Agustín Lara
El cancionero clásico mexicano no sería lo mismo sin Agustín Lara. Su travesía como musico comenzó al tocar el piano en bares y cines mudos; difícilmente podía imaginar que aquellas noches serían el inicio de una de las trayectorias compositivas más influyentes de la música iberoamericana.
Dueño de una frase inconfundible, Lara compuso cerca de setecientas canciones. Muchas de ellas se convirtieron en estándares del bolero; otras encontraron nuevas formas en el pasodoble, el tango, la balada e incluso la música tropical. Rosa, de 1958, reúne de la mejor manera sus características musicales y liricas. Sus arreglos cálidos acompañan cada interpretación sin opacar palabra, conservando equilibrio entre música y poesía. Su fuerza de composición permanece siempre en primer plano y es, por derecho propio, una de sus obras más representativas.
Es de esperar que las demostraciones de Lara condensen un profundo amor por la música tradicional mexicana, haciéndose presentes a todo oído. Existe un respeto por las formas musicales heredadas, pero también una voluntad constante por enriquecerlas mediante una escritura profundamente literaria. Muestra de ello son las ahora clásicas “Noche de Ronda”, “María Bonita”, “Noche Criolla” y “Farolito”. Esta última es canción de calle, de vida bohemia y precaria. Su composición cautivó tanto a la entonces Ciudad de los Palacios, como a la Ciudad de la Luz en el viejo mundo. Tampoco se puede dejar a un lado a “Amor De Mis Amores”, donde aparece la reconocible “manera Lara”: melodías luminosas atravesadas por giros menores que insinúan desconsuelo. Apreciable también en la que da titulo al disco, cuyos versos concentran su poesía sensorial: “Mi vida, triste jardín / tuvo el encanto de tus perfumes y tu carmín / Brotaste de la ilusión y perfumaste con tus recuerdos mi corazón…”
Al final, la colección de canciones que se encuentra en Rosa es agradable, disfrutable sin prisas. Tal vez esa sea la mejor manera de escuchar la obra de Agustín Lara, que si me lo preguntan, es curioso pensar que encontró inspiración en la música tradicional, sin imaginar que décadas después, sus propias composiciones se implantaran en el mismo camino.
Isaac Páez
Soy músico e ilustrador, pero sobre todo escritor empedernido. Me desempeño como periodista musical y colaborador en proyectos independientes, labor que comparto desde hace más de seis años, mientras doy vida a otras páginas bajo distintos seudónimos.
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