Starsailor
Tim Buckley
Antes de todo, el washingtoniano se había mudado durante su juventud a California. Fue ahí donde se mostró ante el mundo en octubre de 1966, a los 19 años, con su álbum debut. A partir de entonces, Tim Buckley exploró sonidos que retrataban una fina sensibilidad folk, junto a derivaciones sonoras propias de la psicodelia, la música de cámara y el rock, poco antes de anunciar el quiebre definitivo de su faceta como trovador en Starsailor (1970).
Despojado ya de su piel acústica y de sus tonos bucólicos, se permitió adoptar singularidades poco transitadas entre los cantautores de su época. Lo más llamativo de esta obra radica en sus instrumentales; donde el rock, el free jazz y la improvisación libre simpatizan con los particulares alaridos y susurros de Buckley. Esta propuesta tomó forma junto a excelentes músicos como John Balkin en el contrabajo y el bajo eléctrico, Lee Underwood en la guitarra y los teclados, y los hermanos Gardner en los vientos —quienes venían de las filas de The Mothers of Invention. Todos ellos plasmaron una valentía perceptible.
En su escucha habitan piezas de carácter sensible que avanzan según sus propias reglas. Aquello se percibe en “Come Here Woman”, la cual comienza con armónicos apresados y espacios tensos otorgados por fúnebres órganos de tubo, antes de desvanecerse para dar paso a bajos y guitarras de delirios inconexos. Por su parte, “I Woke Up” se siente expansiva y lúgubre a la vez, con admirables momentos emocionales propios de su surrealismo lírico. Aunque existen pequeños desvíos que devuelven al escucha a situaciones más agradables —como la ligereza de “Moulin Rouge”, el verdadero potencial de la banda queda demostrado en la tríada destacada de “Monterey”, “Song to the Siren” y “Jungle Fire”. Todos despliegues de grandes cualidades, extraños pasajes, instrumentaciones desatadas y poesías de estilos abstractos.
Hacia su final, se encuentran temas como el homónimo, "Starsailor", que demuestra el buen ejercicio de experimentación vocal para su uso como instrumento, y la movida "Down By the Borderline", donde la trompeta con dejes españoles y la batería de jazz certifican que este álbum es, ante todo, una grata e infrecuente experiencia.
Lamentablemente, el gran talón de Aquiles de Starsailor residió en el momento de su publicación. Ante una propuesta tan radical, gran parte de su público se distanció, lo que terminó por desanimar a Tim, quien nunca volvería a mostrar esa misma bravura experimental en sus discos posteriores. A ello se sumó una portada mundana que no ayudó a transmitir el carácter audaz del sonido. Su revalorización tardía fue el resultado de décadas de olvido editorial, traído de vuelta a la luz en los años noventa cuando el auge de su hijo, Jeff Buckley, obligó a los abiertos y cerrados círculos musicales a postrar la mirada en los experimentos de su padre.
Isaac Páez
Soy músico e ilustrador, pero sobre todo escritor empedernido. Me desempeño como periodista musical y colaborador en proyectos independientes, labor que comparto desde hace más de seis años, mientras doy vida a otras páginas bajo distintos seudónimos.
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