The Magnificent Charlie Parker
Charlie Parker
La entrega y dedicación hacia un instrumento siempre dan buenos frutos, y dentro de esos casos conocidos está el de Charlie Parker, donde su disciplina rozó casi la obsesión. Se cuenta mucho el mito de su dedicación de doce a quince horas diarias en práctica. Y si bien la cifra puede bailar entre la realidad y la leyenda, lo cierto es que su virtuosismo no fue otorgado con un don naciente, sino de ese mismo rigor admirable. Su debido empeño sobrehumano nació de una humillación; en su adolescencia, durante una jam session en el Reno Club de Kansas City, el baterista Jo Jones le arrojó un platillo a los pies debido a un error en el ritmo. Lejos de caer en la rendición, Parker converso con aliento con su saxofón para asegurar que nadie volviera a bajarlo desde una tarima, y las horas de su aislamiento terminaron siendo el reflejo del gran músico que fue.
The Magnificent Charlie Parker es, una entrada privilegiada a su propia obra. Se trata de un lanzamiento póstumo que recopila grabaciones donde su lenguaje musical aparece ya plenamente consolidado. Para este punto, el bebop dejó de ser una promesa estilística y pasar a una gramática completa. Hay buena velocidad, precisión, y aleatoriedad.
Podemos notar que en este documento histórico hay dos valores. Número uno, es una etapa clave para el jazz moderno. Y número dos, opera como un acceso para quien se aproxima por primera vez al sonido bebop. La selección de piezas expone una notoria claridad inusual dentro del género. Las líneas melódicas parecen doblarse entre sí mismas sin perder dirección, y la nula pérdida de vértigo de las secciones rítmicas se sostienen con absoluta naturalidad.
Sus interpretaciones son en su mayoría elegantes y audaces. El ritmo con el que conduce Parker avanza con una energía que no concede pausa, y que incluso puede llegar a causar sobreestimulaciones nerviosas, prueba de ello es “Au Privave” o “Blues For Alice”. Ambas piezas magnificas intrínsecas de su sentir. Esta misma intensidad explica porque su obra se mantiene en nuestro presente.
Es cierto que su escucha puede causar una capa de lectura inevitable debido a su contexto póstumo, pero estas grabaciones no responden a una intención de cierre, sino a la justa preservación de un legado ya concluido, porque no estamos escuchando una transición, sino a la plenitud de su propio estilo. Cada uno de sus solos y desvaríos musicales confirma una lógica que el mismo ayudo a definir y expandir. Y para quien busque iniciar el asombroso recorrido por el que es conocido el bebop, esta obra ofrece una guía bastante clara. El escucha casual puede encontrar un acceso directo y recompensante de los pensamientos y emociones de Parker.
Yo debo recalcar que su alma briosa siempre permanecerá en la música, así, como la síntesis impecable de su arte. Es evidente que no pretende explicar el género, pero lo encarna con una fuerza que prescinde de cualquier lengua hablada, siendo transportada al lenguaje musical que puede entender cada uno de nosotros como humanos. No está demás decir que en cada frase que sale de su saxofón se percibe una tensión entre control y libertad que definió no solo a Parker, sino a toda una era del jazz moderno.
Isaac Páez
Soy músico e ilustrador, pero sobre todo escritor empedernido. Me desempeño como periodista musical y colaborador en proyectos independientes, labor que comparto desde hace más de seis años, mientras doy vida a otras páginas bajo distintos seudónimos.
Recibe nuevas notas en tu correo
Únete a nuestra lista para recibir curaduría musical directamente en tu bandeja de entrada.